Historia de las camas: Pasado, presente y futuro

Historia de las camas: Pasado, presente y futuro

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  Curiosidades del sueño

Cuando se llega la noche todas las personas del planeta se dirigen a sus camas para un merecido descanso pero ¿A quién le debemos este invento? ¿Cómo se convirtió en un elemento tan indispensable en nuestras vidas?

Al igual que muchas cosas cotidianas, la cama tuvo su origen hace miles de años en una versión muy rudimentaria y con el transcurso del tiempo y la expansión de las diversas culturas, fue evolucionando hasta lo que conocemos en la actualidad.

Tal vez estás tan acostumbrado a tu colchón ergonómico y tus suaves almohadas que te parece imposible dormir sobre lonas y pieles apenas tratadas, sin embargo, así durmió la humanidad por mucho tiempo, tal y como descubrirás en las próximas líneas.

Las camas de las primeras civilizaciones egipcias

Se piensa que las cuevas fueron los primeros refugios del hombre y que utilizaban las pieles de los animales que cazaban y las hojas secas de su alrededor para crear una superficie más suave y cálida en comparación con el suelo.

La forma rectangular de las camas fue introducida por los egipcios, quienes pensaron que resultaría mucho más cómoda una superficie elevada para dormir, así que crearon las primeras estructuras de la cama moderna pero en aquel entonces solo se utilizaban colchones delgados y un leve apoyo en la cabeza.

Por esta época, las camas eran un lujo y sólo los faraones contaban con este mueble en sus aposentos, desde luego, debían estar magníficamente decoradas y contar con tallas intrincadas que demostrasen distinción. El resto de los ciudadanos seguía durmiendo en el suelo y en cualquier parte de una casa.

La cama alta de los faraones servía además de mueble o diván durante el día, de hecho, era el lugar en el que comían. Esta costumbre se mantuvo por muchos años hasta que aparecieron otros muebles del hogar y se distribuyó mejor el espacio en las casas de la humanidad.

Para los griegos era más importante la estética que la comodidad

Para los egipcios una estructura elevada resultaba perfecta para dormir, descansar y comer pero los griegos no estaban convencidos con la apariencia estética de este mueble así que sacrificaron la suavidad que podía ofrecer el colchón.

De esta manera, las camas de los griegos estaban hechas con madera, piedra o mármol y apenas cubrían la superficie de contacto con muelles, que eran tiras de cuero entrelazado y telas.

Su amor por la estética era tal que mejoraron las tallas egipcias en las patas de las estructuras y las convirtieron en piezas de oro y plata. Para esta civilización, las camas también eran un lujo que solo las figuras importantes podían tener.

Hasta la época de la disolución de la República, los romanos durmieron en una cama alta muy sencilla que no competía con pretenciosos modelos egipcios y griegos, pero cuando se dedicaron a mejorar su versión de una cama fusionaron la estética con la comodidad y crearon una que superó la de las otras dos culturas.

Así pues, los romanos descansaban en bellísimas camas talladas con los más costosos materiales y en colchones rellenos de paja, lana de Mileto y plumas de ave. También crearon los almohadones y cojines a modo de decoración.

En otras partes del mundo las camas eran para todos

Mientras que en Egipto, Grecia y Roma solo las personas influyentes poseían camas, en otras partes del mundo como Japón, Nueva Guinea y Sur América un lugar para dormir estaba al alcance de cualquier persona.

Los habitantes de las islas neozelandesas fabricaban sus colchones con corteza de madera suave que podían trasladar fácilmente a donde ellos estuviesen y lo mismo hacían los japoneses pero con colchas rellenas de algodón que ellos denominaron futones.

En las casas niponas el suelo estaba hecho de tatami, que son tablas de paja de arroz prensada, cuando llegaba la hora de dormir simplemente extendían los futones en el suelo y por la mañana siguiente los recogían enrollándolos.

Los indígenas de sur américa pasaban las noches en petates o hamacas, el primero es una estera similar al futón pero construida a partir de hojas de palma y la hamaca es una red o malla colgante de tela. Ellos mismos las cocían con los materiales que tenían a su alrededor.

Finalmente, en Nueva Guinea las camas eran de madera y en la cabecera se tallaban cabezas humanas cuya función era vigilar y proteger de los espíritus malvados.

La cama moderna es una zona de confort y un elemento decorativo

El hombre contemporáneo cuenta con una habitación en la cual se haya su cama, que por lo general se utiliza solo para dormir en las noches y tomar algunas siestas ocasionales.

Al igual que los romanos, las civilizaciones de todo el mundo apuestan por la estética y la comodidad pero utilizan materiales más sencillos para las estructuras como madera maciza, madera comprimida y melanina.

Los colchones del mundo moderno llevan resortes, muelles, látex y espuma que crean una superficie suave y ergonómica que no se deforma con el peso y evita problemas de espalada como escoliosis, que tal vez fue muy común en los siglos pasados.

Las camas además son un elemento decorativo de las habitaciones, el color de las sábanas, almohadones, cojines, edredones y la estructura en sí, forman un conjunto visual que impacta y crea armonía en todo el ambiente.

En algunos años tendremos camas inteligentes

La tendencia en el mundo actual es que todo cuanto se crea sea inteligente y las camas no se han quedado atrás, algunas marcas importantes a nivel global han desarrollado modelos increíbles que se tienden solas y accesorios como sábanas que regulan tu temperatura al dormir.

Ascencio Zubeldia, un habitante de la provincia de Guipúzcoa, inventó Ohea, una cama moderna que tiende las sábanas por sí sola a través de un rápido y refinado sistema de rodillos.

El tiempo que demora en estar la cama perfectamente lista es de aproximadamente 50 segundos, es decir, poco menos de un minuto y se programa en forma automática para que inicie el proceso apenas te levantas o manualmente, por medio de un control remoto.

Por otra parte, el científico Gregory Haggquist en colaboración con marcas como Adidas y Under Armour desarrolló tejidos inteligentes que tienen la capacidad de controlar la temperatura y humedad de la cama mientras duermes.

Si la temperatura aumenta y se genera calor los sensores de las sábanas se activarán y eliminarán el exceso en forma de vapor, mientras que un descenso de la temperatura haría que retuviese el calor para mantenerte abrigado, todo esto sin que te despiertes o lo percibas.

La tecnología aplicada a las camas promete aún más mejoras, por ejemplo, almohadas anti ronquidos y sabanas que puedan arrojar un registro de las pulsaciones, temperatura y calidad del sueño de la persona. En tan solo unos años dormir será todo un proceso reparador nada parecido al de hace unos siglos.

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